Desearía...
A continuación se describirá en el poema
una acción que no pasó ni que tampoco pasará.
No es tampoco un sueño que ocurre mientras
lo evocamos y no se convierte en presente activo
sino en una simple y llana posibilidad.
La posibilidad del deseo es la que sigue:
Despertar a tu lado.
Me has dejado esta mañana un mensaje
preguntabas por mis sueños de la noche.
Mi trabajo verdadero ocurre noche a noche
cuando mientras respiran durmiendo
yo respiro viajando entre sueños.
Aquí, de este lado del mapa,
en este país de lluvias fértiles
y tierras ansiosas... sin embargo,
mamá tuvo que entrar a mi habitación
para sacurdirme.
Yo gritaba sin poder despegar mis manos
del pecho, mis brazos y codos eran de hierro
y no recuerdo cómo debían escucharse
aquellos gritos apagados...
Porque aunque ella, mi madre, como fiel
custodia de mis días y mis noches
-que no ha querido aprender a leer ni
a descifrar-, a pesar de sacudirme
suavemente, no conseguía traerme de vuelta
a este país, a este tiempo, a este lugar...
Finalmente de un respiro profundo
salté de nuevo hacia arriba y los ojos
poco a poco se sumergieron en este
día... un miércoles de cuarentena
de un número ya extraviado...
Abrí los ojos, la miré, miré mis manos
solté los brazos, me tallé el rostro.
No conseguí volver.
Dos horas después, un mensaje tuyo en
el teléfono preguntando por mis sueños
y adelantando el tuyo:
-Soñé contigo
-¿Qué anduve haciendo por tus sueños?
-No mucho en realidad, sólo que al despertar
estabas aquí a mi lado durmiendo aún.
Entonces entendí que haber quedado
paralizada aquí, de este lado del mapa
en esta tierra fértil invadida de lluvias
ansiosas... retenía mi cuerpo solamente.
Mi alma y todo aquello que en mí sabe
volar, finalmente se había quedado
dormido justo en donde desearía
despertar.
Sofía Clevit, miércoles 13 de mayo, 2020
Ummæli
Skrifa ummæli
hojas al viento