Færslur

Sýnir færslur frá maí, 2016

Ya es la hora de bailar con la luz

Mynd
Nos vendieron la película equivocada, una historia lineal, romántica, final feliz, triunfos después de la carrera, vida estable, auto, casa, comodidad, sonrisas, hijos, esposo... los adjetivos que quieras... todo en orden, todo estable, sin caos... sin pobreza, sin daños... sin dudas. Misterios simples. Pero no. Esa película no era para todas nosotras, me disculpo si le estorbo la visión en la pantalla a los detrás pero me salgo de la sala. Las palomitas están super caras, y junto a mí no hay nadie. Estoy viendo sola la película de mi vida y en la sala equivocada. Me saldré al aire libre, a la noche libre. Me sentaré quizá, o me pondré a bailar, porque las estrellas son suspiros que danzan, porque el amor está en el aire. Y las pupilas cristalinas un día llegan, pero antes yo debo de abrir la puerta, y lavarme la cara, la mirada y el corazón en el agua. Quizá me desnude. Quizá primero me acaricie a mí misma. Quizá primero conoceré el secreto de mi propia sangre. Quizá al entrar...

Yo debería

Yo debería tener una relación sana y linda y divertida... y real con un chico. Yo debería tener auto y ser más independiente... caminar menos. Yo debería no morderme más las uñas... sin ningún conflicto. Yo debería ser más bonito y menos modesta en algunos dones. Yo debería hablarle al chico que me gusta con seguridad. Yo debería ser más puntual. Yo debería dejar de preocuparme por le meteorito. Por qué... Porque... llevo 5 años acostumbrándome a estar sola e invadida de miedos de lo que saldría mal y mientras tanto... nada ha salido bien... porque no dejé que pasara nada!! Porque... es un miedo infundado por papá, accidentarme, morir... y el consumismo, el capitalismo, la dependencia al auto... la sensación de seguridad... prejuicios. lo necesito para ir al super, para ir a nadar, para no mojarme los pies cuando lleve. Porque... porque mis manos se ven terribles, tristes... poco femeninas, como toda yo, una niña pequeña que nadie atina a su verdadera edad. Porque tengo...

¿Cuántas olas llevo ya?

De repente vi a mi ola en el umbral de la puerta y no, no venía hacía mí que me encontraba hasta el fondo, más bien se detuvo a beber su expreso en la barra para partir después. Preferí mirar hacia otro lado pensando en que aquella ola era una desconocida, tratando de imaginar tantas olas más que este mar seguro traería. Pero esa ola singular, tan blanca, resuelta y de pie, bebiendo su café de la mañana, ese tan importante ritual que mi abuelo, padre y hermano me enseñaron qu e toda ola debe seguir para despertar... Por eso es que la ola, la que yo creí "mi ola", abrió por fin los ojos frente al umbral, dejó sobre la barra una pequeñita y vacía taza y sin mirar atrás continuó su solitario movimiento hasta la orilla... hasta la playa... hacia la calle. Yo siempre naufraga cazadora de hermosas olas-espumas-de mis días. 13 de febrero, 2008. Así que entonces lo entiendo... llevo 8 años profetizando mi vida. O simplemente generando que a través de mis palabras se defina ...
Mynd
Mi mapa de tiempo, mi reloj de arena. Te celebro en mi corazón, en mi mente. En tu ceño fruncido o en tu sonrisa tan particular cuando sabes que tienes la razón . Gracias por tu aroma, por tu calidez, por aprender de ti el sabor de los instantes, el tiempo de la cosecha, las lunas de siembra. Gracias por permitirme amar la tierra, el paisaje, las aves, y esperar por ellas, por las aves que vuelven de la montaña siempre y sólo para verte de nuevo. Feliz vuelta de sol papá.

Propuestas de promoción lectora junto con mediadores

Ayer me preguntaban qué hace falta para que en México se lea más... Considero que en México se lee, pero partiendo de la premisa de que en otros lugares se lee más, ¿qué es lo que nos falta a nosotros? Tomar de la mano a jóvenes, niños y adultos y sentarlos a leer una historia junto a nosotros. Así como cuando acercas tu celular a alguien más y le muestras un video, justo así. Parto también de dos puntos, las personas que amamos la lectura tenemos una especie de no puedo decir obligación, pero sí un deber para con los demás, mostrarles esa manera de navegar, cómo usar los remos, cómo protegernos, cómo cruzar la otra orilla, desde la cual, como lo dijo Roberto Juarroz: " El otro lado es el mayor contagio. Hasta los mismos ojos cambian de color y adquieren el tono transparente de las fábulas." Una vez que atravesamos la otra orilla, nuestros ojos nunca vuelven a ver igual que antes, y  lo que deseamos son más recomendaciones, más libros, más aventuras, más de...