La música de los árboles a través del tiempo (cuento inédito)
El antiguo reloj en el andén marcaba las 3:00 am. Sus ojos adormilados parpadearon, el tren había llegado a su destino. Una espesa neblina empañaba el brillo ámbar de las farolas y cubría por completo el cielo de una olvidada noche de luna llena. La gente del pueblo dormía entre densas cobijas de nubes. Sólo las chicharras mantenían junto a los grillos un ritmo de vida entre las sombras. Se llevó los puños a los ojos, respiró profundo y reconoció el suave silencio de calles angostas, desiertas y húmedas, salidas de un cuento imaginario, tal como salió él. Apenas otoño. El mundo era un vitral ocre que traspasaba una luz sepia, añeja; con respirar aquella luz ya estabas de nuevo en los años treinta. Al atardecer, incluso al anochecer -a esas horas en donde los fantasmas adquieren cuerpo y se bañan de una luminosidad azul índigo-, así apareció ella ante sus ojos. El perfume que la envolví...