Færslur

Sýnir færslur frá október, 2011
"La muerte se paga viviendo" Giuseppe Ungaretti

Toda la poesía que me debes tú:

Algún día Algún día te escribiré un poema que no mencione el aire ni la noche; un poema que omita los nombres de las flores, que no tenga jazmines o magnolias. Algún día te escribiré un poema sin pájaros, sin fuentes, un poema que eluda el mar y que no mire a las estrellas. Algún día te escribiré un poema que se limite a pasar los dedos por tu piel y que convierta en palabras tu mirada. Sin comparaciones, sin metáforas; algún día escribiré un poema que huela a ti, un poema con el ritmo de tus pulsaciones, con la intensidad estrujada de tu abrazo. Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha. Darío Jaramillo Agudelo. Elegía Yo soltaba los galgos del viento para hablarte. A machetazo limpio, abrí paso al poema. Te busqué en los castillos a donde sube el alma, por todas las estancias de tu reino interior, afuera de los sueños, en los bosques, dormida, o tal vez capturada por las ninfas del río, tras los espejos de agua, celosos cancerberos, para hacerme dudar si te amab...

cielos y silencios

Mi mar profundo está en el desierto una vez lo viví. El más grande anhelo es liberarme del ruido del mundo. Y tal vez sea cuando vuelva a ese lugar, de donde una vez salí. Las lecturas del más allá son parte de todo ese ruído le llamaré ruido cósmico El silencio que anhelo está en otro cielo.

un secreto

Estoy aprendiendo las palabras que olvidé con las que nunca podré estar de vuelta. Recordar es regresar al corazón, y ese lugar jamás estuvo aquí. 20.octubre.2011

La ciudad entre montañas sabe a mojito

Mynd
bela, 15oct.2011

Los poemas del fin de semana en una ciudad entre montañas

“Paliativo contra la migraña” No son las palabras Tejidas en el olvido Pero atadas a finas hebras En la memoria. Las que un día volvimos a recuperar. No eran los labios Ni el deseo Suspendido en el tiempo, En el muelle que nunca existió. No son nuestros espectros Los que se pasean por los lagos De madrugada buscando desatar Lo que nuestros segundos cuerpos Más de siete años atrás Guardaron En el silencioso Pergamino celeste. No son mis lamentos Un dolor acumulado En una sola vida. Sólo somos polvo y luz Y ciertas noches Deseos Lágrimas Labios. Pero, sobre todo, Después de cruzar el antiguo Reloj que sostiene Desde la calle principal A toda la ciudad, Tú y yo seremos Un eterno adiós En tiempo presente. *** La fuerza de la gravedad Son las palabras Y en mi caso, Mi imán hacia la vida. Desperté. La imagen de una silueta Contemplando la vidriera De mis pensamientos, Mirando su vuelo y su retorno Su continuo devenir Caminando entre...

Vigilia y palabra

Vigilia Mientras dormimos, las palabras continúan. Siguen atentas a los sonidos del mundo. Vigilan el delgado sueño de los árboles. Cuidan la respiración los objetos, el diminuto tacto de las sombras. Trabajan para que, al abrir los ojos, el mundo todavía permanezca. Los sueños sólo son el eco remoto de esta tarea. No tienen otro significado. Una pesadilla: el cansancio de una esdrújula. Mientras dormimos, el alfabeto impide que nuestro ruido infinito se desborde. El inconsciente no tiene lenguaje. Sólo el insomnio de las palabras nos protege. de Alberto Barrera Tyska *** Palabra Sola descolgada no se sabe de dónde la palabra dueña de su soledad sola con sus siete letras me gustaría ser palabra solamente palabra palabra rodeada de mundos que a su vez ignoren que son mundos también me gustaría ser mundo pero sobre todo querría ser palabra que por sí sea un mundo sola conmigo sin nostalgia ni horizonte o sin ayer ni mañana el p...

La única vía

La única vía es la paciencia para llegar a la sabiduría. La única forma de convencer al paladar de que las frutas saben mejor cuando están maduras... es aprender a esperar. Y antes de caer, oler. Palpar. Hoy me queda más claro con las palabras de mi amigo impaciente por la llegada de su primer bebé. No me habla de Italia no me habla del paisaje no me habla del cambio de rutas sólo me dice que el tiempo pasa lento que ya quiere tener a su hija en brazos. Será sabio un día siendo papá. Yo a través de ellos también aprendo sobre la paciencia de no serlo. No ser también es un arte.

hogares y hogueras

Tal vez fue después del desierto cuando comencé a interesarme por las casas. Las ciudades, las calles y las aceras perdieron su funcionalidad... Lloraba al llegar la noche y subir a la azotea para mirar en aquel entonces la ciudad de Puebla desde otra perspectiva. Lloraba entre la ropa tendida, los perros vecinos, y mi compañero de noches y días que me decía, vamos flaquita ya no llores. Tal vez, después de la desterritorialización fue cuando comencé a interesarme por un compromiso. Por crearme un camino para mí. No funcionó. Quizá, al tener mi propia casa y vivirlo desde su azotea en lunas llenas, solitarias y lejanas, fue que comencé a interesarme por los hogares, dentro del corazón. Una vez que mis intereses se volcaron sobre un hogar, comencé a pensar en las hogueras. Hoy en día, a mí, que no me gusta diferenciar del todo vida personal de trabajo, ni ligar trabajo con tareas obligatorias no divertidas... yo, aquella que se fue, ahora vive para cuidar casas que sin ser ...

"oda de la inhabitada"

Sin saliva la piel sabe a nada. Porque no hay sal si no la toca el sol. No hay tañido en el viento y sin roces, entonces no hay olor. No hay quien le cante la hechice o la macere. No hay quien la meta al horno le dé forma, cualidades al paladar, alimento en una mesa sagrada. La piel de una mujer sin la saliva de otra boca es carretera desierta. Olvidada. Se empeña en sus vanos menesteres en una casa que nadie habita.

yo, viéndome, nada

Nada porque hoy llueve. Porque hoy la cabeza duele. Nada porque nadie, nada. Duele llover y de duelos lluevo. Suelos perdidos. duele hasta el cielo. Hoy llueve y me lluevo y nada.

eldetenidosiemprepresente

¿En qué estás pensando al detenerte? Hoy, en el super, un niño le pidió a su mamá a gritos -¡detente!. Él iba dentro del carrito de las compras. Después pensé en buscar el área de "hijos" y conseguirme alguno pelirrojo de dos años con el corazón de fuego que me gritara -¡detente! Luego recordé que en un lejano pueblito conocí a ese niño. Pero ya se había conseguido una mamá, que no era yo. Aunque me llamara mamá, también. Aún quedan niños compartidos. Hoy ví cómo te detenías. Por eso te pregunto, al hacerlo, qué cruza por tu cabeza. Estás detenido en el umbral de mi memoria, de mis días, y al filo de lluvia de todas mis nubes. Estás a punto de caer o de evaporarte. Estás siempre en el umbral de mi tiempo presente. 01/10/11