3h33 am 11Sept
Pueden ser las hormonas, sí. El cambio de ciudad, el desbalance de dormir cada noche en sitios diferentes. El estar en un mes en 6 estados diferentes y pasar de una isla a la capital, de la selva a la montaña, de la niebla y lluvia a los cielos despejados. Cada casa guarda también su propio clima, su hábitat. Pasé el último año de mi vida en 3 hábitas diferentes, me enfermé, cambié de piel... sigo cambiando de piel. Y bueno, sobre todo, sigo. Mirar a los amigos pasados es mirarnos de frente con una parte de nosotros que no es fácil se arriesgue una vez más a aparecer. Pero asunto enfrentado ahora. Mi insomnio 3.33 se llama, ¿cómo enfrentarme conmigo misma, con la que olvidé cómo amaba y a qué sabía cuando lo intentaba? No me da miedo el encuentro y su presencia, quizá tampoco mi reflejo en sus pupilas. Me da miedo su reflejo en las mías. Cómo me habitará su presencia en cuanto lo mire y vea que es real, que el espectro que el último año imaginé era, ya no lo es más y de pronto, al ...