Færslur

Sýnir færslur frá júní, 2012

En memoria de Gerardo Arana V

Apenas te conocí hoy y resulta que abril te llevó consigo. Esto es extraño. Cuántas letras se quedan en suspenso. Te leí y sentí que tomabas mi mano y mostrabas el Wirikuta que conociste, tu propio viaje, tu propia muerte aquella que se vive con ojos semi-abiertos y que no es más que una simple visita, una pastilla de la realidad del único futuro que no es incierto. El futuro más cierto de todos se vive en el desierto. Y bien, yo soy otro tipo de viajero yo cargo con gafas, sombrero y rosario. Sin palabras fuertes, sin odios ni traumas. Pero también toda esta literatura que se me derrama de la cabeza a los pies es mi propio "problema de la imaginación" como la llamaste tú. Un mundo de niños que salieron temprano y no volvieron. Una isla y una niña que regresó para traer al Pegaso a una tienda en el mar, cerquita suyo. Hoy quiero dedicarte esto que bien no sé qué sea pero es, y es para tí. Gerardo . Sofía, 28dejunio,2012

domingo de san juan

Mynd
     

Islas contenidas en palabras, en poesía

Te llamaremos  Isla de Clipperton. Más tarde te dirán Isla Pasión. Nadie sabrá que perteneces a Francia. Creerán simplemente que eres un atolón olvidado, de las olvidadas pertenencias de México. Te haremos una historia salvaje, de tristes recuerdos que nadie osará buscar. Un antiguo pirata te habrá dejado escondidos algunos tesoros... Un día alguien volverá a buscarte. Pero serás también promesa distante. Un oasis, un desierto, en pleno mar. Sofía, 20junio, 2012. *¨¨ Geografía humana Mirad mi continente contenido brazos, piernas y tronco inmesurado, pequeños son mis pies, chicas mis manos, hondos mis ojos, bastante bien mis senos. Tengo un lago debajo de la frente, a veces se desborda y por las cuencas, donde se bañan las niñas de mis ojos, cuando el llanto me llega hasta las piernas y mis volcanes tiemblan en la danza. Por el norte limito con la duda, por el este limito con el otro, por el...
Mynd
Cada día la hazaña viene siendo dar ese paso para avanzar... no permanecer... porque el lodo endurece los pies... es difícil si es así. Entonces, aunque la isla se haya llenado de pantanos en una sola tarde de lluvia, la hazaña es despertarnos, mis piernas y yo y salir, y cruzar los charcos, y en tanto el pie se hunde en el pantano mis ojos se funden con el azul turquesa en el horizonte cercano y digo, mañana pasaré el día allí... entre el mar y el amor que me traen aquí hasta la punta de la península de México y un poco más allá... Siempre me digo mañana iré. Cuando al oportunidad se da... pienso, mejor entro a la habitación a leer, mejor continuo con la novela que ya debo finalizar... Entonces vuelvo al silencio de mi habitación, en medio del mar, en una isla... en el mar Caribe. Pienso en los corazones que no pude escribir. Pienso en todo aquello que sí puedo escribir, borrar, mejorar... Pienso que eso también es vida, y que es más fácil para alguien débil escribir que vivir...

Poema de islas partidas

Para partir no tenemos ceremonias. Solamente no miramos atrás. Podemos dar un beso en los párpados cerrados de la persona a la que no deseamos abandonar y decirle al abandonarlos sin deseos "me bajo a dormir". Podemos habitar París y decidir partir desde antes de llegar. Entonces la habitación se convierte en puerto, y los puertos son sólo el umbral entre dos movimientos: llegar o partir... pero en un puerto no se permanece. Besas párpados cerrados en París agradeces el hospedaje las vueltas en metro sin extravíos ni contratiempos tomas la valija... y partes haciendo del reloj un instrumento inútil. Partimos cuando la brújula es nuestra única clave, nuestra única guía sobre la Tierra. Partimos sin danzas ni festejos. Las despedidas se celebran, sí, tal vez... y con dolor. Las partidas se padecen, sí, y siempre dejan huellas que el mar borra. Por eso yo siempre parto el mar. Porque los días son de espuma porque cuando aprendemos a ha...

De la poesía que me lleva

Hay lugares Hay lugares que se tocan con el borde de lo que somos; otros que son la casa. En ellos se abre este sol. En ellos entra, incontenible, el torrente. Llena de voz los cuartos, de murmullos encendidos el patio, de avidez el umbral. Su sigilo es oleaje 'y rastro. Su acaecer el brillo suave de las piedras; su placidez. Un palpitar de fuego, un manantial incandescente ilumina el tiempo, y en él, en su copiosa mansedumbre, la noche es rapto y caudal. Un rescoldo de luz sobre este fruto que toca el viento. Sobre este cosmos que engendra el espesor de una voz; el huerto ahondado de un aroma. Hay lugares ardientes que son la casa. Por ellos cruza esta frescura. Coral Bracho.