La sacralidad del desierto: Acercamiento al mito y a la religión wixarika
“Nos lavamos la cara con el agua del manantial. La cara, las orejas, la nuca, nos mojamos la coronilla. Todavía inclinados tomamos una profunda respiración y luego levantamos los ojos para mirar el cielo entre las copas de los árboles. Pero sus hojas parpadean muy rápido, como estrellas y vemos otros lugares. Otros rostros. Apenas estamos por comenzar a caminar y los ancestros nos h ablan, no con palabras, más bien así como un temblor en todo el cuerpo. En la falda de la tierra se dibuja un enorme rombo, formado por lugares que recrean momentos del canto. En una laguna grandísima, allá en el Sur canta el agua donde se levanta un árbol, Xapavillemeta. En el Norte un madero muy antiguo es ahora una montaña, se ha hecho piedra después de navegar por los cinco puntos llevando la semilla original en su corazón, Hauxa Manaka. En el Poniente sigue abierto el abismo en el océano donde el principio sigue pariendo formas, incansable, fértil, profundo: Haramara. Una jícara de tierra en el Orien...