Carta al que viene caminando a mi lado
Había pensado que buscaba tu rostro. Todo este tiempo. No necesitaba verlo de frente pues lo llevaba dentro de mí, adherido a mis genes. Jesús, qué he hecho? Ayer caminábamos juntos. A la orilla del mar. Sin arena. Sobre el pavimento pero mirábamos juntos la piel del mar por la que alguna vez caminaste. Te respiraba. Me decías: -Sofia, inhala. Inhala y respira mi presencia. Exhala y libérate de tí. De cualquier concepción que hayas hecho de ti. Lo que tú dices no siempre lo escucho con palabras. Siempre habías llegado a través de la brisa, los rayos del sol, una tormenta, el pulso al unísono de una orquesta sinfónica. La sonrisa de los hombres, los niños... Siempre te miré. Pero ayer... ayer eras únicamente tú a mi lado. Y me dije, si vinieras a mí lado qué actitud me provocarías. Qué haría mi cuerpo, cómo caminaría? sin duda me movería distinta a tu lado. Sentiría resplandecer todo. Sentiría el universo alineado... No importaba lo que pensara... no había nada en absoluto que p...