La vi venir a lo lejos y lo que siempre fue camino se convirtió en túnel. La gente en segundos desapareció del cuadro el ruido de los autos en pleno centro de la ciudad de la pequeñita ciudad que llenamos como rompecabezas de recuerdos que juntos armamos desde invierno hasta primavera de sueños, regresos, despedidas de cartas y bienvenidas. Lo nuestro fue un libro que se lee de a poco, un libro de lluvia, pienso hoy. Te cruzaste la avenida, bajabas, yo subía. Tú cruzaste vestida de blanco y en cuanto sentiste mi presencia la dignidad se llevó tus ojos a otra parte. Yo me detengo... siempre fui el que volteaba a tu espalda a buscarle vuelta a lo que era un camino de una sola dirección. En el túnel las palabras te extraño, regresa... no existen. Sólo lluvia que se escurre. Tiempos que nunca se volverán a encontrar de frente.