Mi mapa de tiempo, mi reloj de arena. Te celebro en mi corazón, en mi mente. En tu ceño fruncido o en tu sonrisa tan particular cuando sabes que tienes la razón . Gracias por tu aroma, por tu calidez, por aprender de ti el sabor de los instantes, el tiempo de la cosecha, las lunas de siembra. Gracias por permitirme amar la tierra, el paisaje, las aves, y esperar por ellas, por las aves que vuelven de la montaña siempre y sólo para verte de nuevo. Feliz vuelta de sol papá.