Pasaba abril

No podía estar en todas partes, pero sí en algunas y al mismo tiempo.
Con su música, por ejemplo, él podía hacer vibrar las ramas de los árboles
en donde ella, en algún lugar del sur, se mecía en una hamaca. En tanto
los mensajes instantáneos cumplían con su deber; a través de la distancia
otras sinfonías se hilaban. Así, cada vez que ella llegaba a un sitio con buena
señal, podía conocer su ubicación real... y tras cada luna llena, dejaba sus
huellas suspendidas de tal manera que él podía continuar sobre ese hilo
irrompible, a pesar de cualquier pesar.

soficlevit

06 de abril, 2015

Ummæli

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Poemas de Ana Blandiana

Círculo de luna nueva, 22 de mayo, 2020