17 de octubre, 2016

Entonces soñé que caminábamos por calles que yo desconocía y me indicabas apuntando hacia el nombre: esta es la calle de tus sueños. Eras tú quien me llevaba hasta ella. Y te ibas.
Aunque la arquitectura era la misma que en las demás, en esa calle el asfalto era un desierto. Al encontrarme sola en medio de él, la dimensión se extendía. Para atravesarlo tenía que luchar contra cucarachas gigantes que salían sorpresivamente de la tierra; tomaba un látigo al más puro estilo de Lara Croft y acababa con todo. De pronto unos seres incorporeos que me doblaban la altura venían hacía a mí, los lograba reconocer: eran cada uno de mis miedos. Me elevaba sobre unas columnas porque tenía que ponerme a su nivel y de frente para poderlos vencer.
Crucé la avenida, la calle de mis sueños continuaba. Seguí caminando sola.
.-Sofía blm

Ummæli

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Poemas de Ana Blandiana

Acerca de lo que yo aprendí al caminar entre ruinas: