Ya es la hora de bailar con la luz
Nos vendieron la película equivocada, una historia lineal, romántica, final feliz, triunfos después de la carrera, vida estable, auto, casa, comodidad, sonrisas, hijos, esposo... los adjetivos que quieras... todo en orden, todo estable, sin caos... sin pobreza, sin daños... sin dudas.
Misterios simples.
Pero no. Esa película no era para todas nosotras, me disculpo si le estorbo la visión en la pantalla a los detrás pero me salgo de la sala. Las palomitas están super caras, y junto a mí no hay nadie. Estoy viendo sola la película de mi vida y en la sala equivocada.
Me saldré al aire libre, a la noche libre. Me sentaré quizá, o me pondré a bailar, porque las estrellas son suspiros que danzan, porque el amor está en el aire. Y las pupilas cristalinas un día llegan, pero antes yo debo de abrir la puerta, y lavarme la cara, la mirada y el corazón en el agua.
Quizá me desnude. Quizá primero me acaricie a mí misma. Quizá primero conoceré el secreto de mi propia sangre. Quizá al entrar al bosque de noche me encuentre con mi yo salvaje y me desvista las etiquetas y los tabús y todo aquello que a mis abuelas las hizo infelices... pero también aquello que las hizo sabias... sus remedios, sus historias, sus yerbas para las noches de insomnio. Su licor de almendra para los días de trabajo pesado.
Y las miraré a todas ellas. A las que también se salieron del cine, de la plaza comercial, a las que se bajaron del auto y se quitaron su hermoso reloj de pulsera, y sus libros de autoayuda y sus películas románticas que eran una permanencia en la inercia.
Algunas vienen llegando, otras no tardan... pero bajo las estrellas la función es permanente.
Misterios simples.
Pero no. Esa película no era para todas nosotras, me disculpo si le estorbo la visión en la pantalla a los detrás pero me salgo de la sala. Las palomitas están super caras, y junto a mí no hay nadie. Estoy viendo sola la película de mi vida y en la sala equivocada.
Me saldré al aire libre, a la noche libre. Me sentaré quizá, o me pondré a bailar, porque las estrellas son suspiros que danzan, porque el amor está en el aire. Y las pupilas cristalinas un día llegan, pero antes yo debo de abrir la puerta, y lavarme la cara, la mirada y el corazón en el agua.
Quizá me desnude. Quizá primero me acaricie a mí misma. Quizá primero conoceré el secreto de mi propia sangre. Quizá al entrar al bosque de noche me encuentre con mi yo salvaje y me desvista las etiquetas y los tabús y todo aquello que a mis abuelas las hizo infelices... pero también aquello que las hizo sabias... sus remedios, sus historias, sus yerbas para las noches de insomnio. Su licor de almendra para los días de trabajo pesado.
Y las miraré a todas ellas. A las que también se salieron del cine, de la plaza comercial, a las que se bajaron del auto y se quitaron su hermoso reloj de pulsera, y sus libros de autoayuda y sus películas románticas que eran una permanencia en la inercia.
Algunas vienen llegando, otras no tardan... pero bajo las estrellas la función es permanente.
Es eterna. Tenemos que danzar con ellas.



Ummæli
Skrifa ummæli
hojas al viento