Mujeres que corren con lobos y nuestro Círculo de Lectura

Capítulo 10
El agua clara: El alimento de la vida creativa

Algunos dicen que la vida creativa está en las ideas y otros dicen que está en la obras.

La creatividad es en nosotras como un río que fluye según sus cauces naturales. La creatividad no es un movimiento solitario. Es por eso por lo que la contemplación de la palabra, la imagen o la idea creativa de otra persona nos llena y nos inspira en nuestra propia labor creativa.

El río simboliza la capacidad de vivir auténticamente. Donde los ríos desembocan en mares, la vida brota entre orillas que se complementan.

La creatividad se alimenta de múltiples  e interminables combinaciones de las cosas.

La creatividad tiene que se un claro acto de conciencia. Sus acciones reflejan la claridad del río.



Y el ánimus o la naturaleza salvaje femenina es una profunda naturaleza psíquica que nos lleva a actuar, a fluir.

El ánimus es un elemento de la psique femenina que se tiene que ejercitar y al que hay que encomendar tareas regularmente para que tanto él como la mujer puedan actuar de manera integral.

Cuando existe el debido equilibrio, el ánimus se comporta como un asistente, un aspecto regio que cuando se desarrolla como una actitud, actúa y media en amoroso servicio a la naturaleza salvaje.

Es muy bueno que una mujer tenga en su psique un animus fiel, fuerte, clarividente, capaz de oír tanto en el mundo exterior como en el subterráneo y de predecir lo que probablemente ocurrirá a continuación y de tomar decisiones.

El robo o la ausencia de ideas, pensamientos y sentimientos son el resultado de una corriente alterada. para recuperar el río, hay que aceptar el alimento. Tenemos que buscar un ánimus que actúe con más claridad y apartar a un lado el antiguo, enviarlo a los archivos de la psique, donde se guardan los impulsos y los catalizadores. ¡Reacciona! Así es como se limpia el río.



Para crear se tiene que saber reaccionar. La creatividad es la capacidad de reaccionar a todo lo que nos rodea, de elegir entre los cientos de posibilidades de pensamiento, sentimiento, acción y reacción que surgen en nuestro interior, y reunirlo todo en una singular respuesta, expresión o mensaje que posea impulso, pasión y significado. En este sentido, la pérdida de nuestro ambiente creativo significa vernos limitadas a una sola elección, sentirnos despojadas y obligadas a reprimir o censurar los sentimientos y los pensamientos y a no actuar, no decir, no hacer o no ser. ¡Sé salvaje! Así es como se limpia el río. En su estado original el río no fluye contaminado, nosotras nos encargamos de contaminarlo. El río no se seca, somos nosotras las que lo bloqueamos. Si queremos devolverle su libertad, tenemos que permitir que nuestras vidas con ideas fluyan libremente, dejando que salga cualquier cosa y sin censurar nada en principio. Eso es la vida creativa, fruto de la divina paradoja. Se trata de un proceso enteramente interior. ¡Empieza!

Si tienes miedo de fracasar, yo te digo que empieces, fracases si no hay más remedio, te vuelvas a levantar y vuelvas a empezar. Y si fracasas de nuevo, fracasa. ¿y qué? Vuelve a empezar. No es el fracaso lo que nos paraliza y nos mantiene estancadas sino la renuencia a volver a empezar.¿Qué más da que tengas miedo? Si tienes miedo de que algo se te eche encima y te pegue un mordisco, por lo que más quieras, afróntalo de una vez.. Lo vencerás. El temor pasará.

Protégete tu tiempo. Perservera. Es esencial, aunque a menudo resulte doloroso, dedicar el tiempo necesario y no rehuir las tareas difíciles que llevan aparejadas el esfuerzo por alcanzar el dominio.

Una auténtica vida creativa arde de varias maneras y no sólo de una. Hay que desterrar y transformar los complejos negativos que surjan por el camino. Tus sueños te guiarán en esta última parte de la senda.

Solo estamos nosotras. Nosotras somos las únicas que podemos vigilar el Yo del alma y el animus heroico. Es una crueldad regarlos una vez a la semana, una vez al mes, una vez al año. Nos necesitan y necesitan el agua de nuestro arte cada día.

Protege tu vida creativa.

Para evitar el hambre del alma, da al problema su verdadero nombre y resuélvelo. Practica a diario tu tarea. Pon alimento para la vida creativa.

Aunque hay muchas cosas buenas y nutritivas para el alma, casi todas ellas están incluidas en los cuatro grupos básicos de alimentos de la Mujer Salvaje:

Tiempo
Sentido de pertenencia
Pasíón
Soberanía

Cuando el río ya está limpio. Puede volver a fluir.


Ummæli

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