Tejiendo palabras y deshilando lecturas
Tengo sólo 500 líneas para tejer
una frazada de palabras en esta columna. Pero los hilos ya los tengo listos:
Una Feria Internacional de la Lectura, una Cultura de la Paz, escritores y
escritoras valientes y llenos de magia, un Premio a la Excelencia de las
Letras, un estado de México invitado y 9 días para revisar miles de títulos de
diversas editoriales nacionales, peninsulares y de otros países. La FILEY 2016
que se lleva a cabo en Mérida del 12 al 20 de marzo es un catalizador de
experiencias y de inspiración. En la inauguración se le entregó el Premio José
Emilio Pacheco al escritor Juan Villoro quien compartió la historia de sus
abuelos en la península y dedicó el premio a las comunidades zapatistas y
conmovió con la forma en que relata su trabajo como escritor “Yo soy esperanza,
pero no experiencia”, explicó al nombrar a los anteriores ganadores de este
premio: Elena Poniatowzka y Fernando del Paso también presentes en la FILEY. El
esfuerzo se nota grande y hecho con el corazón. Pero no tenemos que olvidar que
las Ferias son para el pueblo, son para nosotros. Somos nosotros (lectores o
no) quienes nos tenemos que aprovechar de estas ocasiones para ir a escuchar.
En los diversos recintos que integran el Centro Cultural Siglo XXI hay
conferencias, mesas de diálogo, presentaciones y talleres de forma simultánea
así que no podemos perdernos la oportunidad de visitar la Feria. Ayer, por
ejemplo, tuve la oportunidad de entrar a 4 charlas. Una de ellas fue la
presentación del último libro de Lydia Cacho esta vez relatado al público
infantil, “En busca de Kayla” editado por Sexto Piso. Es un intento de ilustrar
a los más chicos qué pasa con el uso de las redes sociales y la trata de
personas. Temas que no porque no veamos no están presentes. La autora comentó,
por ejemplo, que México es el tercer país consumidor de pornografía infantil.
Temas crudos que merecen verse de frente y saber cómo los hablamos con los
hijos. Esto se hila con otra mesa de diálogo acerca de la Cultura de la Paz
ofrecida por diversos colaboradores de la sociedad civil y una Universidad en
particular. Sólo en la medida en que
hagamos sinergia, rompamos el individualismo y volvamos a trabajar como
comunidades, como redes de apoyo sin marcar diferencias religiosas, políticas y
culturales es como podremos establecer otra manera de acercarnos a los cambios
que tenemos encima. Una de las ponentes comentaba “necesitamos desarrollar
espacios de no-juicios. Donde las emociones fluyan, donde cuidemos de nuestro cuerpo.
Donde no se nos imponga. Donde aprendamos a respetar”. Y eso exactamente se
cumple al entrar en una Feria de la Lectura. La pregunta es “¿Quiénes son los
responsables de construir la paz?”. Los hilos que nos tejen como sociedad nos
piden unión, para que la urdimbre sea un paisaje como aquellos que hilan
nuestros pueblos originarios en sus hamacas y en sus bordados. Muchos hilos
unidos para sostener la ropa que les viste, las hamacas donde descansan. Más
tarde pude disfrutar de la charla ofrecida por el multipremiado escritor Jordi
Sierra I Fabra, que suma ya 500 libros, pero él merece nota aparte. En
realidad, cada historia merece su nota aparte.
Lo mejor sería ir, y vivir la
historia de nuestros días por nosotros mismos. Siempre iniciando desde la lectura.
La lectura nos construye, nos hace reales. Verdaderos.
Sofia Clevit, 12 de marzo, 2018
Ummæli
Skrifa ummæli
hojas al viento