Tiros dobles en un sólo fin de semana

Aprender a leer signos entre líneas... a desentrañar los caminos entre la nieve.

Darte cuenta lo que fue, lo que es y lo que será, siempre en un momento eterno.


Italia, 1940: te llamabas Sophie exactamente, eso permitiría reconocerte más fácil en esta vida. Su nombre era David, no, no lo rescatas más bien lo resguardas, y le recuerdas que en el mundo hay gente buena. Lo proteges, a él, el niño indefenso, el niño pequeño de la mirada seria y triste. Se reconocen el uno al otro en un momento decisivo más que nada en la vida de él. Pero es a través de ti que él consigue seguir y encontrar el camino que le esperaba.

Él venía desde otras latitudes escapando, sólo con una carta entre las manos, era su única promesa, su único motivo para seguir adelante; no sabía qué debía hacer con la carta, guardarla, protegerla como tú hiciste con él.

Después la historia da un vuelco: ese libro que aparecía ante él en las vitrinas de los lugares por donde pasó "Viaje y dolor", "Viaggio e dolore", "Journey and Sorrow"... era el libro escrito por su madre. El libro a través del cual la encontró.

Y ayer, la historia fue música. Dar, recibir, partir, sin dolor. Exactamente sin dolor, y con tu nombre en la frente.



Ummæli

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Poemas de Ana Blandiana

Acerca de lo que yo aprendí al caminar entre ruinas: