Desde mi muro

20 de agosto
Me llamaste por teléfono para despedirte.
Comenzaba tu voz a quebrarse y
preferí decirte algo simple, Pita, no llorés
nos vemos pronto. Siempre vuelvo pronto.
Y una semana después quien no volverá
nunca eres tú.
Me marcaste para acariciarme con tu voz
y yo sólo bromeé y te dije, abue, volveré pronto.
Siempre vuelvo pronto.
Y al volver no estarás.
Sólo tu recuerdo, tu ausencia,
la tristeza. Toda esa historia tuya
siempre a medias.
Siempre al filo de una despedida.
Mi Pita, tu silencio fue el atardecer tan triste de ayer.
Hay corazones que presienten el fin,
otros que nos adelantamos a él.
Debo desaprender de ti.
Te amaré siempre. Aprenderé a hacer molito
y a celebrar los cumpleaños como siempre lo
hiciste tu. Y a bailar, a bailar siempre,
ante cualquier dolor.
Descansa mi Pita. 
Emoticón hearthe
Hemos caído. Hemos callado. La lluvia se ha levantado, como nuestros párpados al mirar el sol. La bruma se ha evaporado y hemos vuelto. Nos abrazamos. Tú eres mi familia, siempre lo fuiste. Y siempre entre mis palabras te encontré. Y me encontré.
Yo vi, cuánto te amaba. Llovía y callabas,
El agua cayendo hablaba por ti, y por tus ojos. Por esa despedida inquietante prolongada en el tiempo.
Siempre te veo partir. Siempre me mantuve con las velas encendidas tras la ventana. El hogar huele a ti, la hoguera desprende tu calor aún.
Cada noche, una sola noche. Todos los días el mismo día, desde que las sirenas tocaron por vez primera. Desde que los misiles surcaron el cielo; desde que te eligieron como soldado y a mí mujer sin hijos. Mujer que espera, mujer que huele a libro, a hoguera. A palabras, como frágiles aves mensajeras.
Escritura creativa a partir de "La ladrona de libros"

Yo no recuerdo nada del terremoto. Sólo que nos cambió la vida a los 3 y al que acababa de llegar.
Aún conservan mis papás un álbum con fotografías de los lugares que desaparecieron, de los amigos que ya no están.
La calle de la amargura en donde vivíamos cerca del centro histórico cambió de nombre. Amarguras vendrían otras, pero siempre mejor digeridas con el café que eligió a papá como vocación.
Los terremotos dejaron grietas en el tiempo... el espacio desapareció, pero nosotros seguimos juntos, los 4 aún. Emoticón heart



La petite Thérese me recibió en la habitación asignada en el monasterio, era su imagen en la adolescencia. Al bajar a la cocina entre los muros de piedra, el hervor del primer café de la mañana y las ventanas abiertas mostrando la campiña al amanecer casi como un sueño, allí aparecía de nuevo ella, en una imagen de cuando era pequeñita.
Estoy recordando la vida que parece otra vida ya vivida en aquel sur de aquel viejo país... y hoy me habitan sus palabras:
"Dios no puede inspirar deseos irrealizables; por lo tanto, a pesar de mi pequeñez puedo aspirar a cumplirlos".
Thérèse de Lisieux

Acerca de la música interna:
Te pongo atención. Me ha costado poder hacerlo, sabes, mirarte a los ojos, intentar escucharte. Ahora que hemos dormido más, que tenemos una habitación propia, ahora que aterrizamos en una ciudad a tres calles del mar. Ahora que así como te mojas con la lluvia el sol también se esconde tras tus orejas. Ahora que los tiempos cambian con el otoño... te estoy poniendo atención. Cinco años sin enfermedades, navegaste el Usumacinta, viviste en una isla, en una comunidad maya... jamás te pasó nada fuera de una mantarraya en los pies... y en cuanto decides una temporada de sedentarismo te caes, te enfermas... Qué me querías decir? Que me pides otra música? Así como te mueves con el paisaje ahora quieres otra música?
Está bien, la buscaremos. Encontraremos otros directores de orquesta, otras direcciones para amar. Y cocinaré sólo para ti. Un sólo plato en la mesa. No más animales, no más granja en la mesa. Tú me pides música ligera hasta en la comida?, bien.
Veremos qué ocurre ahora sin menos cuerpo, menos carne, sin alcohol, sin azúcar. Veremos qué queda de ti.

Ummæli

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Poemas de Ana Blandiana

Acerca de lo que yo aprendí al caminar entre ruinas: