La elección de Carrera, la eliges o te elige? Parte I
¿Cómo se elige una carrera?, ¿En verdad somos nosotros quienes elegimos o son las cosas las que nos eligen a nosotros? Recuerdo un poema... que hablaba de la puntería, una chica que iba para un lado pero siempre terminó en otro.
Yo entré a la carrera de Letras (Literatura y Lenguas Hispánicas) por dos razones:
1.- La carrera en Veterinaria era en el Puerto de Veracruz... y ese ambiente nunca me gustó.
2.- La carrera de Filosofía era en Querétaro y pese a todos los puntos a mi favor (una ciudad tranquilita, conservadora, con una tía abuela que me daría estancia, niños para cuidar, iglesia cerquita para no perderme una sola misa, atole de guayaba y de cajeta, tamalitos ricos a diario) mamá se opuso a la idea de irme a estudiar "tan lejos".
Cabe mencionar que en la prepa ya presentaba síntomas que la gente común catalogaba como "estilos hippies", utilizar morral en lugar de mochila o huaraches de piel comprados en el mercado en lugar de un estilo de ciudad super civilizada en la que vivíamos... en fin. Detalles así.
Leí el perfil de Letras en la U.V en Xalapa, "mucho interés por la lectura y la redacción, reflexión y capacidad crítica y creativa"... comenzó a convencerme. Al área destinada a "espacios de trabajo" a donde podrían contratarme no les vi gran futuro pero cuando mis compañeros en la prepa se enteran de mi ficha para presentar examen de admisión a esta carrera, comenzaron:
"Te vas a morir de hambre", "Vas a terminar siendo maestra de Literatura"...
Lo platiqué algo aterrada y ha sido de lo mejor que me ha respondido:
"Estudia lo que tu corazón elija, no dejes que nadie interfiera en tu decisión".
Y agregó dos cosas aún más lindas:
"Una persona que sabe trabajar se ganará su puesto con perseverancia y no hay nada mejor que hacer lo que nos gusta... y además, ¿cuál será el problema de que seas maestra?"
Y claro, yo tuve escasos pero magnificos maestros en la prepa y en la primaria, y en la secundaria, sí que los tuve. Toda la vida escolar que tanto detesté durante
3 años de kinder
6 de primaria
3 de secundaria
3 de prepa
Todo el tiempo los conté... es tanto... para tan poco.
Aún recuerdo el día que viajé por primera vez en autobús muy tempranito con rumbo a Xalapa... iba en el asiento de hasta delante frente al parabrisas, miraba la carretera hacia delante, por el retrovisor del frente y a un costado en mi ventana... veía caminos que se bifurcaban... y entrar a la universidad fue entrar en una espiral de aprendizajes, y cosas que me enseñaron a crecer, y a decidir, a elegir, y a ser quien soy.
Salir de la prepa implica salir a medias de uno mismo para conocerse de mil maneras distintas a través de los demás.
Cuando me llegaba imaginar saliendo de la carrera me veía viviendo en la montaña en una cabaña rodeada de libros, y escribiendo. Cultivando mi propio huerto, mi granja y apartada del mundo para continuar en esa espiral que sólo lograba tener fundamentos y sentido en cuanto la descubría en la literatura.
Estudiar literatura es abrir millares de ventanas hacia el universo personal de mucha gente a lo largo de la historia de la humanidad. Es aprender no sólo la otra cara de la Historia, sino Filosofía, Arte, incluso Sociología, Antropología, Mitos, las etimologías... Pensándolo detenidamente, mi carrera valió la pena, totalmente. Así como sus amigos, las noches, los días y la niebla.
En un universo paralelo definitivamente yo habría estudiado Arqueología. Pero esa es otra historia que aprendí a resolver después.
Yo entré a la carrera de Letras (Literatura y Lenguas Hispánicas) por dos razones:
1.- La carrera en Veterinaria era en el Puerto de Veracruz... y ese ambiente nunca me gustó.
2.- La carrera de Filosofía era en Querétaro y pese a todos los puntos a mi favor (una ciudad tranquilita, conservadora, con una tía abuela que me daría estancia, niños para cuidar, iglesia cerquita para no perderme una sola misa, atole de guayaba y de cajeta, tamalitos ricos a diario) mamá se opuso a la idea de irme a estudiar "tan lejos".
Cabe mencionar que en la prepa ya presentaba síntomas que la gente común catalogaba como "estilos hippies", utilizar morral en lugar de mochila o huaraches de piel comprados en el mercado en lugar de un estilo de ciudad super civilizada en la que vivíamos... en fin. Detalles así.
Leí el perfil de Letras en la U.V en Xalapa, "mucho interés por la lectura y la redacción, reflexión y capacidad crítica y creativa"... comenzó a convencerme. Al área destinada a "espacios de trabajo" a donde podrían contratarme no les vi gran futuro pero cuando mis compañeros en la prepa se enteran de mi ficha para presentar examen de admisión a esta carrera, comenzaron:
"Te vas a morir de hambre", "Vas a terminar siendo maestra de Literatura"...
Lo platiqué algo aterrada y ha sido de lo mejor que me ha respondido:
"Estudia lo que tu corazón elija, no dejes que nadie interfiera en tu decisión".
Y agregó dos cosas aún más lindas:
"Una persona que sabe trabajar se ganará su puesto con perseverancia y no hay nada mejor que hacer lo que nos gusta... y además, ¿cuál será el problema de que seas maestra?"
Y claro, yo tuve escasos pero magnificos maestros en la prepa y en la primaria, y en la secundaria, sí que los tuve. Toda la vida escolar que tanto detesté durante
3 años de kinder
6 de primaria
3 de secundaria
3 de prepa
Todo el tiempo los conté... es tanto... para tan poco.
Aún recuerdo el día que viajé por primera vez en autobús muy tempranito con rumbo a Xalapa... iba en el asiento de hasta delante frente al parabrisas, miraba la carretera hacia delante, por el retrovisor del frente y a un costado en mi ventana... veía caminos que se bifurcaban... y entrar a la universidad fue entrar en una espiral de aprendizajes, y cosas que me enseñaron a crecer, y a decidir, a elegir, y a ser quien soy.
Salir de la prepa implica salir a medias de uno mismo para conocerse de mil maneras distintas a través de los demás.
Cuando me llegaba imaginar saliendo de la carrera me veía viviendo en la montaña en una cabaña rodeada de libros, y escribiendo. Cultivando mi propio huerto, mi granja y apartada del mundo para continuar en esa espiral que sólo lograba tener fundamentos y sentido en cuanto la descubría en la literatura.
Estudiar literatura es abrir millares de ventanas hacia el universo personal de mucha gente a lo largo de la historia de la humanidad. Es aprender no sólo la otra cara de la Historia, sino Filosofía, Arte, incluso Sociología, Antropología, Mitos, las etimologías... Pensándolo detenidamente, mi carrera valió la pena, totalmente. Así como sus amigos, las noches, los días y la niebla.
En un universo paralelo definitivamente yo habría estudiado Arqueología. Pero esa es otra historia que aprendí a resolver después.
Ummæli
Skrifa ummæli
hojas al viento