de 13 en 13 navegamos la luna

Se puede navegar la luna.

Ayer en luna llena lo entendí. Creo que ella y yo nos hemos venido navegando mutuamente. Descubriéndonos de 13 en 13.

Sus ciclos son exactos, así que de 13 en 13 nos venimos sincronizando. 13 por 28 días: 364 días. Sus 4 ciclos mensuales son poco más de 7 días cada uno y si quieres compartir la danza y entender la sincronía entre ella y tú sólo comienza a mirar con más frecuencia hacia arriba.

Yo no la miraba desde mi ventana. Cada luna llena casi en automático me subía con la cobija y una libreta, una vela y mi rosario a la azotea. A veces no escribía, no encendía la vela, no pronunciaba ningún mantra de Ave María. Sólo me cubría con el manto que yo misma en mis tardes de emociones invernales como buen arquetipo de Penélope (la que espera), me dediqué a tejer.
A veces, antes que escribir o meditar, hay mucho que llorar.

La luna llena me activó desde que aprendí a caminar:
Salía al jardín con un palo de escoba, lo tomaba fijamente con mis dos manos y apuntando a la luna murmuraba <<Talum bela’la>>. Mamá, papá, y mi tía, eran testigos de aquello. En fin, quedó claro, “me activaba”.
¿Qué?
No importaba. No hago cacería de cuestionamientos. A veces el mejor cazador se limita a aguzar sus sentidos en silencio. Y yo, de Penélope, pasé a otro arquetipo, como sagitario, como mujer de noviembre y montaña: 
arco y flecha.
13 en 13. Es decir, de a poco. No desperté con el ánimo de cazar así de repente. Hay un vaivén entre ello. Podemos decir, una danza en espiral:

Encuentros, libros, frases, sincronías. Como las aves. Cuando miras al horizonte, el movimiento de una cuantas se convierte en decenas, luego en centenas. Y luego somos incontables las mujeres que alrededor del mundo comenzamos a hablar, escribir, dibujar, danzar y latir al unísono con sus fases, con nuestro ciclo rojo.

Danzamos nuestros ciclos y entendemos sus fases con las nuestras (Miranda Gray: LunaRoja) y lo podemos relatar a las más pequeñas de nuestra manada.

Corremos como lobas… nos vamos al desierto a juntar cada uno de nuestros huesos (ClarissaPinkola: Mujeres que corren con lobos), y el análisis que podemos recoger en cada capítulo a través de la memoria colectiva es inconmesurable. Yo aún no puedo pasar del capítulo V.

Y dejamos en paz doctores, hospitales y enfermedades que son en realidad la carta de navegación de las emociones y  constelaciones familiares de nuestro propio cuerpo (Christiane Northrup:Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer).

Danzas, ciclos y ceremonias lunares vienen resonando con tambores y latidos. Necesitamos aullar, gritar, correr, sangrar… y sentir nuestra savia correr de dentro hacia afuera. Es demasiada vida… y somos raíces, árbol, ramas, nidos. Una sabiduría de fruta, de frutos y flores para teñir, abrigar… Y queremos compartir el descubrimiento con Rous Baltrons, sin miedo, a flor de piel.

Y comprendemos el trabajo de las 13 abuelas y queremos ir pronto a una de ellas… a la más cercana.

Y queremos unirnos, hacer talleres, danzas y aprender a dar a luz. Desde la luz. Que Xibalbá era “tinieblas”, aguas oscuras, cavidad profunda. Lugar de nacimiento. Útero.
No sabes qué es Xibalbá. No importa. ¿Sabes bien qué es tu útero?
Puede ser tu azotea, tu noche oscura. La que de 13 en 13 mirando en luna llena inicia por darte a luz a ti misma.
Y sí,
Hay que parir partiendo de nosotras mismas.

Que la sangre, el cáliz, el amor de Madre / Tierra, se gesta en semillitas… Desde dentro.


Ummæli

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Poemas de Ana Blandiana

Acerca de lo que yo aprendí al caminar entre ruinas: