Sobre vacío

Todo lo que aprendí a través de Facebook

En realidad será mejor titular la nota "sobre vacío"... Demasiada información. Demasiado de todo. Amigos que con el paso de los 4 años en facebook "recolecté"... personas qué sólo pasaron por mi vida una sola vez. ¿Qué es lo que uno añade a su cuenta cuando hace un amigo nuevo vía facebook? Pienso ante todo en la energía, en el recuerdo en guardar en la memoria aquello que esa persona nos hizo sentir a través de sus palabras, una sonrisa. Aquello que de ella aprendimos.

Estuvo padre. Por ejemplo, la gente de Valle de Bravo con la que un fin de semana aprendí Huerto orgánico hace un par de años y no volví a ver en la vida real o la gente de San Cristóbal y las redes que se tejieron con esa palabra de "Altermundismo", de todos aquellos a los que nos causa conflicto la palabra "postmodernismo" pero que al final navega uno con las dos banderas y en realidad ¿de qué territorio somos?

Los compañeros de Teología de hace un año en el D.F; las personas que llegaron a la casa en el mar, algunas de ellas con quienes verdaderamente se tejieron redes hasta el día de hoy.

Facebook ha sido, o quiero decir, fue como mi maleta en donde a lo largo de estos últimos 4 años de moverme de un lugar a otro mantuvo algo de lo que cada lugar me dio. A través de la memoria de la imagen, de la información de lo que la gente hace y rehace día a día.

Porque mucho de lo que mi "maletín" en facebook guardó es gente que en verdad está trabajando por el bien de los otros y por mejorar su propio presente.

Vi durante 4 años el día a día de decenas de amigos e incluso familia que ha ido cumpliendo sus metas, sus sueños, siempre acompañados de frases la mayoría muy buenas. Mucha información repito, mucha, que si el doble cuántico, la sabiduría menstrual, la arquitectura sustentable, la lectura, la literatura, el amor, la vida saludable... la política.

Tengo cuatro años de no necesitar tele, de no ser asidua del cine, de desconectarme de varias maneras que quienes me conocen de forma-no-virtual saben...

Conocí como piensan en verdad mis alumnos en la prepa, como viven los que ya están en la universidad, sus sueños, sus placeres. Conocí otras cosas más que no sé si en verdad me sirva de algo saber.

El detalle es, en realidad qué es lo que necesito saber y qué es lo que los demás necesitan al menos saber de mí. Creo que aquí radica la pregunta.

Tengo otro tanto amigos que sólo aparece por el facebook muy de vez en cuando pero no por ello están más cerca de otra clase de comunicación.

Quien no te quiere hablar simplemente no te habla y ya.

Pero no deseo que el pretexto sea que navegamos en una red, en un océano de palabras que demeritan su sentido primigenio, el de la unión, el del encuentro. Todo es demasiado líquido.

Pero tampoco busco ni lo sólido ni lo gaseoso. Ciertos tipos de amores que se evaporan. Otro tipo de amistades que se congelan. Busco otra clase de realidad pero no aquella en donde comencé a sentir la necesidad de fotografiarme para mirarme: si sonrío de qué manera lo hago, si estoy triste hacia dónde miran mis ojos... si salgo de viaje qué es lo que llevo conmigo? ¿Cómo para qué?

Y no, en verdad no me interesa saber cuánto se ama tal pareja... cuando la intimidad te quita por sorpresa las cobijas y los besos son exhibición. O la soledad también se convierte en exhibición.

En fin.

Mi búsqueda a la par que las publicaciones en la red se han concentrado en encontrar la poesía de los días. Y ahora lo haré sin ventanas abiertas. Navegaré otros mares, no virtuales.

Que quizá de cualquier modo por estos canales uno se vuelve a re-encontrar en algún momento.



Sofía Clevit.


Ummæli

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Poemas de Ana Blandiana

Acerca de lo que yo aprendí al caminar entre ruinas: