La bruma
Tengo que correr hacia donde estás tú.
Fuera de ese espacio
no hay infinito.
Hay una espesa bruma que no tiene
puertas ni ventanas.
Escucho tu voz que me despierta
abro los ojos
¿las doce del día?
¿septiembre?
¿2014?
No. Apenas ayer era 2004
me despertaba temprano
la misma lluvia de otoño
que nos cae desde dentro
hacia arriba
que nos moja de las raíces al cielo.
Y caminaba, como continuo
caminando cada mañana.
Con los zapatos mojados.
Con el abrigo empapado.
Con mi cabello cayendo a los lados
como dardos. flechas.
Arquera sin arco.
Cazadora sin red.
Mujer hoguera sin hogar.
Esta mañana me despertó tu voz.
Ya era tarde para librar la batalla
contra los minutos heroicos
ya mamá me esperaba en la cocina
con el café acanelado
y su tristeza que endulza.
Ya me habitué a ella. Hoy que amanecí
una década después.
Mis zapatos mojados.
Las cartas sin responder.
La mañana de bruma.
Siempre septiembre.
Bruma.
Neblina.
Nostalgia de nada.
Café con la tristeza que endulza
Las cobijas en donde mamá se repliega.
A esta hora del mediodía
La casa abandonada.
La cama tendida.
Ella escribe
y
alguien toca a la puerta.
Sofía Clevit, 14 de septiembre 2014.
Fuera de ese espacio
no hay infinito.
Hay una espesa bruma que no tiene
puertas ni ventanas.
Escucho tu voz que me despierta
abro los ojos
¿las doce del día?
¿septiembre?
¿2014?
No. Apenas ayer era 2004
me despertaba temprano
la misma lluvia de otoño
que nos cae desde dentro
hacia arriba
que nos moja de las raíces al cielo.
Y caminaba, como continuo
caminando cada mañana.
Con los zapatos mojados.
Con el abrigo empapado.
Con mi cabello cayendo a los lados
como dardos. flechas.
Arquera sin arco.
Cazadora sin red.
Mujer hoguera sin hogar.
Esta mañana me despertó tu voz.
Ya era tarde para librar la batalla
contra los minutos heroicos
ya mamá me esperaba en la cocina
con el café acanelado
y su tristeza que endulza.
Ya me habitué a ella. Hoy que amanecí
una década después.
Mis zapatos mojados.
Las cartas sin responder.
La mañana de bruma.
Siempre septiembre.
Bruma.
Neblina.
Nostalgia de nada.
Café con la tristeza que endulza
Las cobijas en donde mamá se repliega.
A esta hora del mediodía
La casa abandonada.
La cama tendida.
Ella escribe
y
alguien toca a la puerta.
Sofía Clevit, 14 de septiembre 2014.
Ummæli
Skrifa ummæli
hojas al viento