Poemas de Kathleen Raine

Retomado desde Grandes Poetas Famosos


    De mujer a amante
      Soy fuego
      Aquietado en agua,
      Una ola
      Que se alza del abismo.
      En mis venas
      La marea regida por la Luna se levanta
      En un árbol de flores
      Esparcidas en espuma del mar.
      Soy aire
      Atrapado en una red,
      El pájaro profético
      Que canta en un cielo reflejado.
      Soy un sueño antes de la nada,
      Soy una corona de estrellas,
      Soy el modo de morir.


    El momento
      Para escribir todo lo que contengo en este momento
      Tendría que verter el desierto a través de un reloj de arena,
      El mar a través de un reloj de agua,
      Grano a grano y gota a gota
      De los mares y arenales sin huellas, inconmensurables, mudables.
      Porque los días y las noches de la tierra están rompiendo sobre mí,
      Las mareas y arenas están corriendo a través de mí,
      Y sólo dos manos y un corazón tengo para sostener
      El desierto y el mar.
      De todo ello, ¿qué puedo contener? Se me escapa y elude,
      Las olas me arrojan a lo lejos,
      El desierto se desliza bajo mis pies.


    Entonces el cielo me habló
      Entonces el cielo me habló en un lenguaje claro,
      Familiar como el corazón, que el amor más cercano.
      El cielo le dijo a mi alma "Tienes lo que deseas!"
      Ahora debes saber que has nacido junto con estas nubes y vientos y estrellas y mares siempre en movimiento y habitantes de los bosques. Ésta es tu naturaleza.
      "Levanta de nuevo tu corazón sin miedo, duerme en la tumba, o respira en el aire vivo,
      Este mundo lo compartes con la flor y con el tigre".


    Inquebrantable
      Procesión de mis recordados
      Fantasmas, retirándose de la mente,
      Pero no espectros cuando estabais
      Conmigo en nuestros días compartidos, próximos y amados
      Que hablaron de vuestras lejanas infancias, y más allá
      De esas memorias de los recordados, y sin comienzo alguno
      Del único ser que compartimos,
      Nada olvidado en aquella continuidad
      De vida a vida, que será
      Siempre su propio aquí y ahora y lugares y tiempos.
      Mi padre recordaba obras y días del padre de su padre,
      Mi madre destellando aguas y colinas de brezo,
      Y en sus silencios las indecibles
      Historias no dichas que nuestras vidas deben contar,
      Y las vidas que vendrán.


    La pitonisa
      Yo soy esa cueva donde la serpiente ronda
      Cuyo ombligo engendra los destinos de los hombres.
      Toda sabiduría procede de un agujero en la tierra:
      Los dioses se forman en mi tiniebla y vuelven a disolverse.
      De mi vientre ciego surgen todos los reinos
      Y desde mi tumba siete durmientes profetizan.
      Ningún bebé nonato que no despierte a mi sueño,
      Ningún amante que por último en mí deje de yacer sepultado.
      Yo soy ese temido y anhelado lugar ardiente
      Donde hombre y fénix se consumen
      Y de mi lecho maculado y mezquino se levantan
      Nuevos hijos, nuevos soles, nuevos cielos.


    Luz en el agua brillante
      Miríada instantáneas gotas de lluvia aterrizando en una corriente
      Que sin quiebro hacia abajo se ha deslizado y sigue
      Desde que este paraje familiar un día fue mi casa,
      Cada una al aterrizar destella el fulgor del sol y se desvanece
      Y otra, otra, y otra viene a mi encuentro,
      Ángel tras ángel tras ángel, su punto danzante
      Siempre aquí y ahora,
      La misma brillante innumerable compañía que llega
      De nuevo el presente absolviendo siempre del fluir del tiempo.
      Anciana sé ahora
      ¡Cuántas, cuántas, cuántas epifanías de luz!


    Nataraja
      Tiempo, ritmo
      De formas que se abren,
      Formas que pasan,
      Perfectas o dañadas,
      El pie del Dios
      Está sobre el mundo,
      Terrible danzante
      Cuyas hollantes huellas
      Aplastan el bien y el mal,
      El fluir de su río
      En nuestra sangre está,
      Fin y principio
      Latido del corazón
      Nuestro todo, nuestra nada.
      Destructor de mundos,
      Purificador,
      Su paso indiferente,
      Su atuendo rojo.


    Pensaba escribir un poema distinto
      Pensaba escribir un poema distinto,
      Pero al detenerme un momento en el jardín lleno de maleza,
      Capté de pronto el paraíso descendiendo en el sol de la mañana
      Que se filtraba por las hojas,
      Iluminando el parco suelo londinense, tocando con verde
      Transparencia las células de la vida.
      El mirlo bajó de un salto, el petirrojo y el gorrión acudieron
      Y el zorzal, cuyo nido se esconde
      Por ahí, estará, sin duda, entre los edificios invasores
      Cuyos muros se aproximan,
      Mas para los pájaros del jardín, desde una manguera,
      Inagotables aguas vivas llenan un pilón de piedra.
      Pienso que pronto será hora
      De volver a casa, a las labores del día.
      Pero aquí el tiempo no va ni viene.
      Los pájaros no huyen a toda prisa, su día
      No empieza ni acaba.
      ¿Por qué no puedo quedarme? Por qué dejar
      El aquí, donde es siempre,
      Y el tiempo sólo nos conduce lejos
      De este oculto siempre-presente sencillo lugar.


    Plegaria al Dios Shiva
      A Karan Singh.
      En este mundo-tormenta, bajo este oscuro cielo
      Busco refugio en la oscuridad.
      Aquí donde está muerto el corazón, derramada la sangre,
      Busco refugio en la sangre del corazón.
      En el destructor
      De la destrucción del mundo busco refugio,
      Del asesino, el que hiere,
      Me escondo en la herida del que mata,
      Reclamo santuario
      En la muerte, con todos los que oran
      Más allá de la mortalidad
      Para alcanzar esta secreta bienaventuranza.




    Nombre: Kathleen Jessie Raine
    Lugar y fecha nacimiento: Ilford, Essex (Inglaterra), 14 de junio de 1908
    Lugar y fecha defunción: Londres (Inglaterra), 6 de julio de 2003 (95 años)

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