Migrar, como las aves - II El poema de Nadia
Aurora

.
Los escuchaste mientras dormías,
en la carretera hacia Tampico.
Detuvieron el autobús de madrugada,
lo desviaron de su ruta;
no creíste en la premonición
de que el sueño a veces amenaza.
.
El ruido blanco del monte,
los somníferos que tomaste para el viaje
los ocultaron en la niebla,
pero escuchaste el contorno de sus voces,
las líneas duras del metal
permanecieron a tu lado.
.
Te despertó una época
en que es difícil regresar a casa
hacia el norte por la carretera del Golfo.
Las noches, antes,
eran sólo eslabones viejos y oxidados,
lentos para abrirse al día.
Ahora te ha alcanzado lo real
y se ha encadenado a tu sueño
con argollas de voces,
acentos familiares,
que ordenan descubrir rostros,
contestar preguntas y abandonar el viaje.
.
Uno tiene un solo sueño para resguardarse,
pero ahora vigilan los caminos.
.
Uno tiene un solo cuerpo
a donde regresar en la vigilia.
Un cuerpo oscuro y precario
parecido a otros miles
que han dado la cara, forzados,
al ruido blanco del monte.
.
Bajaron a dieciséis
para dejarlos tirados sobre su propia sombra,
lo supiste cuando en Tampico
escuchaste las noticias.
http://blogindieo.com/2014/03/04/aurora/
Ummæli
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hojas al viento