Poema II de "El amor en los tiempos del facebook" desde La isla de los tiempos infinitos
Les presento la última tarde
que declina,
en ella se ha ido también
mi último amor.
Apagó la luz al mostrarse
en la pantalla del monitor.
yo, la mujer de espuma
ya había contado
la distancia que nos separaba.
Y pensaba que no ha habido
momento más próximo
en la historia del mundo
para que un par de individuos
pudieran conseguir sentirse cerca
pese a la lejanía.
Ahora, cuando la humanidad
perfeccionaba sus trucos de magia
para que un par de individuos
pudiera intentar un amor
en los tiempos de facebook
o del skype,
Él prefirió apagar la luz
para decir:
quédate con tu espuma.
yo necesito escalar rocas.
picar entre las piedras
buscar por los escombros.
Tú eres irreal.
No vives en los días.
Yo
me muevo en mundos concretos.
Tú
navegas en el aire,
habitas una isla de la aurora.
En la última tarde que declina,
yo, la mujer de espuma
busco entre los espigones
las huellas que quizá perdí
en mi última danza con el viento del norte.
Él llegó a estropearlo todo.
Le entregué el corazón
al mar aquella noche.
Y después, falló la conexión a internet.
No pudimos conversar desde
Corn Island hasta Holbox.
Cada uno descubrió otras orillas.
Que ni en los tiempos de facebook
ni en ninguno otro,
pueden ser unidas
con sólo cerrar los ojos.
Aunque sea ahí
en donde habite el verdadero amor.
Sofia Clevit, 09/nov.2013
que declina,
en ella se ha ido también
mi último amor.
Apagó la luz al mostrarse
en la pantalla del monitor.
yo, la mujer de espuma
ya había contado
la distancia que nos separaba.
Y pensaba que no ha habido
momento más próximo
en la historia del mundo
para que un par de individuos
pudieran conseguir sentirse cerca
pese a la lejanía.
Ahora, cuando la humanidad
perfeccionaba sus trucos de magia
para que un par de individuos
pudiera intentar un amor
en los tiempos de facebook
o del skype,
Él prefirió apagar la luz
para decir:
quédate con tu espuma.
yo necesito escalar rocas.
picar entre las piedras
buscar por los escombros.
Tú eres irreal.
No vives en los días.
Yo
me muevo en mundos concretos.
Tú
navegas en el aire,
habitas una isla de la aurora.
En la última tarde que declina,
yo, la mujer de espuma
busco entre los espigones
las huellas que quizá perdí
en mi última danza con el viento del norte.
Él llegó a estropearlo todo.
Le entregué el corazón
al mar aquella noche.
Y después, falló la conexión a internet.
No pudimos conversar desde
Corn Island hasta Holbox.
Cada uno descubrió otras orillas.
Que ni en los tiempos de facebook
ni en ninguno otro,
pueden ser unidas
con sólo cerrar los ojos.
Aunque sea ahí
en donde habite el verdadero amor.
Sofia Clevit, 09/nov.2013
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