La lluvia no se vende

Nunca llueve
en un super mercado.

El olor a lluvia
aún no se vende.

Si padecemos nostalgia
la publicidad vende
aromas o sabores,
anhelos congelados
en el área de lácteos
caducados.

La sensación de abandono
no existe entre los andamios
de comida enlatada
de fruta seca.

En el área de vinos
y embutidos
ya no se piensa en estaciones
del año, sólo en sabores
en los labios.

Mamá y yo hace unos días
compramos vino tinto
y un Chardonnay para
una cena importante.

Mi despedida de
la última casa en que me han dado
alojamiento mientras tomaba un
seminario de teología.

Lo último que hice fue súper.
Coger un carrito metálico
y pensar en ti.

Pero la cena era entre mujeres
todas ellas religiosas
mamá feliz por verme
con hábito implantado
invisible pero tatuado.

Al salir sentimos la lluvia.
Más tarde el sabor del vino.

También otros anhelos,
por ejemplo yo pensaba en ti,
pero tu recuerdo,
ésa es ya una marca
registrada,
que no tiene precio.


27mayo,2013.

Ummæli

Vinsælar færslur af þessu bloggi

Poemas de Ana Blandiana

Acerca de lo que yo aprendí al caminar entre ruinas: