Ser barco, faro y puerto

¿Cómo saber hasta dónde se tiene que llegar? ¿Qué pretendemos alcanzar? Sobretodo si en verdad creemos vivir y tener razones para despertar.
Los días.
Hay fases que me lleno de conexiones, todo parece tener una sincronía perfecta. Es la sincronía del viaje, ahora veo tras cada movimiento que así ocurre, llega la gente indicada siempre con hermosos ojos  o con sonrisas luminosas y brazos fuertes. Yo no me tiendo a enamorar de los hombres. Me enamoro de sus vidas, del silencio, del misterio... No pasa muy a menudo, una vez al año quizá, pero cuando pasa lo sé desde el momento en que despierto. Algo amanece en mí. Sin embargo termina por expirar antes que la tarde caiga.
Hablo en clave, lo sé, no importa.
Llegué a la casa y entré directo al cuarto de oración, en el piso, frente a la imagen y a la Biblia que apuntaba al libro de Sabiduría, en donde se pide no usar imágenes por idolatría, frente a ambas yo simplemente oré y le pregunté... lo que siente pregunto, ¿qué quieres?
Ahora vivo en una nueva ciudad, una ciudad bonita con demasiada vida pero también con suficientes árboles y luz... puedo caminar, ver el cielo, sentir el viento, ver la luna llena que acaba de pasar... Estudio Teología, soy una becada de la vida y sólo me dice, aprovecha esto que te doy, continua viviendo el día.
Pero ayer conocí otro espíritu, aguerrido, con ojos oceánicos, en color y profundidad... me dio la mano y yo no quería soltarla. No es ese amor... es sólo encontrar un espíritu, que ha recorrido otras islas, pero es la misma búsqueda y yo pregunto,
¿hasta dónde tenemos que llegar?
Por mi parte, yo sigo suspendida al aroma y al calor de una hoguera con brazos con cuerpo de árbol... quisiera que esa hoguera sólo fueran restos de un cuerpo que ya olvidé,
sin embargo no es así... el cuerpo-árbol sigue abrazándome
y yo no quisiera que sólo fuese mi idea la que se aferra a algo perdido y lejano.
Hoy pedí en mi oración quedarme sola como lo he venido haciendo, a pesar de ser mujer y que existan hombres que vean en mí un hogar... o un instrumento, yo no sé cuáles son sus deseos, o los sé tan bien que finjo no conocerlos...
Pero prefiero ser barco, faro y puerto.
Y así continuar.

03marzo2013

Ummæli

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Poemas de Ana Blandiana

Acerca de lo que yo aprendí al caminar entre ruinas: