"Mudanza del corazón al alma"
(el post cabalístico, el #222)
“Les poètes, qui sont en quelque sorte
les spéléologues de leur prope monde intérieur”
JRR Tolkien, Faërie et Christianisme
Persigo al despertar
el rompecabezas de mis sueños destejidos.
Escribo poesía desde la memoria
De un corazón en reconstrucción.
Y al calcular día a día lo que aún queda
algo me cuestiona y me dice ¿para qué?
¿para quién escribes?
Para recordarle al cuerpo que avanza en la espuma,
“esta mujer que caminó en el agua eras tú…”
Mírala.
Nunca le alcanzó el tiempo para detenerse
en una fotografía, pero siempre
le arrancó un pedazo al reloj de sus noches
para imprimirlo con palabras.
¿Escuchas el sonido de los segundos?
Se descienden escalones al dar la vuelta a la página,
Y en la siguiente se vuelven a ascender.
Porque sólo leyéndose a sí misma se respiraba.
Se sentía parte de la realidad del tiempo.
Entre las hojas quedaron los minutos hilvanados.
Y cada capítulo es una hora.
Cada cuaderno un día.
En su memoria también habitó el fuego.
Pero en aquella habitación del pasado
ya no quedan rescoldos ni cenizas…
Dejó aquella habitación desde la que escribió
algunos años, y sin cerrar esas puertas,
se alejó del incendio.
Y con el pasar del tiempo, se encontró
con aquel bombero, el que le había prendido
fuego a sus diarios.
La literatura casi siempre
cruzó los límites entre la lectura a media voz
y los gritos de una realidad mezclada con personajes
y situaciones impregnadas de tinta
en las yemas de los dedos.
Más tarde cuando ella pensaba que alguien se acercaba
para arrancarle un beso al árbol que era su cuerpo,
a las ramas que eran sus brazos,
contemplaba estática que no era cierto.
Sólo querían acercarse al resplandor de sus ojos
para sentir el vértigo de quien ama desde una postal
de historias como sitios infinitos…
La amaron como quien se sumerge en el libro de arena.
Cerraban el libro, y volvían
a su anterior realidad.
Transformados, tal vez.
Conmovidos, sí.
Seriamente.
Convencidos, antetodo, de la seguridad de habitar
más cómodamente fuera de una biblioteca.
Inundada de jardines, laberintos y ecos.
Rostros que desaparecieron, sombras…
Ella se construyó su propia casa y al cabo de
trascender tantos escalones en la memoria del mundo
un día devino en patria.
Consiguió elevar sus deseos
y en un intenso desapego a las noches compartidas
y ceremonias de bienvenidas donde el cuerpo
y las sensaciones de la piel eran principio
y final también… decidió tirarse de cara
a lo que en un principio parecía el vacío,
un abismo sin red.
Ella ganó
Cada una
De las batallas
Contra el miedo.
No existía tal vacío, ¿quién lo había dicho?
¿Red?, ¿a quién le hacía falta?
Saltar al abismo fue correr
Con los brazos abiertos y ser abrazada por la fe.
Así fue como del fuego
De sus diversas historias de fuego,
la mujer de caminos de agua,
que recorrió la tierra descalza,
encontró la fe, y en ella, el aire.
Y en el aire de una fe plena no se necesita más
del deseo del cuerpo.
De los dolores de las terrenales soledades.
Se desprende uno de la pedagogía
de cada uno de los cuentos de hadas
y de las películas románticas…
Desaprende uno los lenguajes del amor y pasión
según las marcas de consumo,
los parámetros de belleza
y de fotografías de parejas de revista…
Se desaprende al fin,
se libera uno de lo que la pobre palabra “amor” tiene.
Porque sentada,
Reposando mi corazón tras una ventana
De mi casa, en mi patria de cielo y tierra,
El amor es un ave, a veces una paloma
Con ojos luminosos… otras un pequeño
Pajarito de cola roja y pecho azul…
Pero es finalmente un ave, y su canto
Es el himno de una libertad elevada al cielo.
En mi patria nueva yo siembro palabras:
Libertad, dignidad, solemnidad,
Templanza, fortaleza.
Esta ha sido mi mudanza
Del corazón al alma.
Sofía, 08abril, 2012.cordes-sur-ciel, France.
el dia de hoy estoy tejiendo mi destino...
SvaraEyðaun destino donde nadie pueda quebrantar mis sueños,
donde mis sueños pisen alfombra de terciopelo,
y este a su vez acaricie mi rostro con su sutileza,
y en ese momento mis heridas se puedan callar,
y sus gritos dejen de sonar en esta alma abieta,
que lo único que ha hecho es silenciar,
sí así es, silenciar un amor sincero,
que ha sido tirado, desvanecido, corrompido,
por la inocencia de esta alborada,
que hoy, precisamente el día de hoy ha decido,
voltear un rumbo de inmensas soledades,
para galopar en un camino sin ataduras,
que represente la libertad, el amor,
y las ganas de vivir sin prejuicios,
para poder reencontrarme con la parte perdida,
olvidada, engañada, que forma parte de este cuerpo sin salida alguna...