Cada día la hazaña viene siendo dar ese paso para avanzar... no permanecer... porque el lodo endurece los pies... es difícil si es así. Entonces, aunque la isla se haya llenado de pantanos en una sola tarde de lluvia, la hazaña es despertarnos, mis piernas y yo y salir, y cruzar los charcos, y en tanto el pie se hunde en el pantano mis ojos se funden con el azul turquesa en el horizonte cercano y digo, mañana pasaré el día allí... entre el mar y el amor que me traen aquí hasta la punta de la península de México y un poco más allá... Siempre me digo mañana iré.
Cuando al oportunidad se da... pienso, mejor entro a la habitación a leer, mejor continuo con la novela que ya debo finalizar... Entonces vuelvo al silencio de mi habitación, en medio del mar, en una isla... en el mar Caribe.
Pienso en los corazones que no pude escribir.
Pienso en todo aquello que sí puedo escribir, borrar, mejorar...
Pienso que eso también es vida, y que es más fácil para alguien débil escribir que vivirla.
La familia de mi novela vive aquí...

Convertirme en escritora no fue un devenir, fue un nacer de esa forma, lista para dar detalles que no soy capaz de convertir en realidad.
Amé con todo mi corazón, me amaron en la misma medida. Y ambos en el mismo momento decidimos romper los cristales de la casa, sólo que mientras una salió corriendo a toda prisa, el otro decidió entrar y taparse los oídos.
Las historias reales no se pintan de turquesa... ese color fue mi único motivo para correr y correr y correr
hasta llegar a este lugar.

Ahora en la concha del caracol está el eco, no del mar, sino de un hogar que ya no es mío.

No tengo otra opción que no sea escribir irrealidades.

Así es como los escritores viven, quizás.

Ummæli

Vinsælar færslur af þessu bloggi

Poemas de Ana Blandiana

Acerca de lo que yo aprendí al caminar entre ruinas: