17/18 de junio, desde la selva maya


Te preguntaba, a qué le tienes miedo
Estábamos acostados en el techo de la cabaña,
En medio de la selva
Con la luna atisbando entre el costado
De un árbol alto
Las estrellas que no vibraban
Como en el Sahara
Pero que nos regalaban
Deseos y fugaz en el tiempo.
No los sabías nombrar,
Te excusaste, eso te permitía el
Hablar una lengua tan lejana
Tu español era el necesario
Aquel que no nombra los temores.
¿Tú tienes temores?
Creo que no.
Y después guardé silencio.
Esta mañana la selva se quedó
Solitaria.
Tumbada en la hamaca
Con el vapor del sol entrando
Por los pies descalzos
Saliendo por el cuello de la
Camisa
Entre los labios
Por todas las esquinas
Ella, la selva y la cabaña
Se convierten en la misma

En la soledad de quien se quedó
Sin compañías
Después de un día de viaje
De caminos de piedras
Y de historias ancestrales

La selva al fin ha descubierto
Cuál es su verdadero miedo
Su único temor…

Que un día la descubran,
La busquen y la encuentren
Porque fuera del territorio maya
Quien busca encuentra,
Aquí dentro la gente busca
Para seguir buscando.

Pero si ella se mueve de aquí
Se llevará a la selva con ella
Si se marcha de la isla
Se llevará a la isla con ella

Y será mucha carga
Para vivir una vida cotidiana
En una ciudad entre montañas.

¿Ya pensaste qué harás después de julio?

Le preguntan,
Porque sus viajes siempre tienen
Una fecha de regreso.

Sé que la selva y la isla
Que he conocido
No llegarán a viejas
Alguien pagará por ellas
Por su magia, por su sabiduría.

Antes de que yo sepa
Qué ruta seguirá mi vida.

Ummæli

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Poemas de Ana Blandiana

Acerca de lo que yo aprendí al caminar entre ruinas: